jueves, 16 de mayo de 2013

Fin de la noche oscura y el examen de la universidad



La verdadera noche oscura del alma es en la que uno se da cuenta de que los veinte años que lleva consumiendo sustancias orgánicas para apropiárselas y hacer piel y huesos y músculos débiles,  no sirven para nada ni tienen ningún valor. Es como si llegara una carta de muy lejos, del espíritu de uno, poniéndote al tanto de quién no eres, qué es lo que no tienes y, por supuesto, lo que nunca llegarás a ser y tener y apropiar.

Habemos una pequeñísima cantidad de pseudoletrados en esta ciudad (contrario a los pseudointelectuales). Cuna de lo antiverdadero. Un pueblo tan lejos de todos sus ídolos y tan cerca de esos mismos (la ignorancia). Un lugar a donde todo llega de segunda mano. Es el reflejo de todo lo falso del mundo. Donde todos opinan pero nadie dice nada. De donde todos se van pero nadie se va en realidad. Donde todos regresan con la cola entre las patas y la autoestima subida. Alojamiento de la basura y peste. Reciclado, vaciado, mendigo de almas. Tan antifuturista. Donde nada pasa y el mayor orgullo es su feria de pueblo. Donde todo está aun relacionado y dado y ofreciendo el culo por y a la religión. Todos pretenden. - No te oigo, ni siquiera poniéndote atención podría saber qué es lo que me quieres decir de tu boca. –Que Aguascalientes es como la zorra que se quería coger a Polífemo. –Ah. No, no sé. […] Todos se conocen y tienen 300 amigos”. Los pseudointelectuales portan sus máscaras con orgullo y se sientan a tomar un café y leer un libro de Coelho o algo peor (si es que existe) en lugares como el codo, como si no tuvieran vergüenza alguna en el alma. Las microsociedades tienen la bondad de no mezclarse (demasiado) con otras, permitiendo un orden y una continuidad a las buenas relaciones. El Aguascalentense promedio se cree  superior a todo otro ser existente o, en su defecto, no le importa lo que pueda creer o pensar por sí mismo. Incluso los cánones de belleza (algo tan preservado e inmutable entre todas las sociedades occidentalizadas) son en algún grado diferentes en Aguascalientes. Un pueblo que trata de huir de sus raíces con tantas ganas y adoptan cualquier conducta por más detestable que sea con tal de escapar de esta realidad. Claro que luego se crea una falsedad compleja a modo de sociedad y nada tiene sentido. Pero el Aguascalientes intenta serlo todo, todo ya que no tiene identidad.

Ya no encuentro nada de malo ni me duele saber que la vida es de por sí la oportunidad más grande que tengo y que estar doliéndome por lo que nunca seré no sirve de nada, pero esto es bajo una noción puramente mierdera, porque sé que la vida no vale nada y por eso vale tanto. Voy a vivir lo que se me presente, voy a buscar ser feliz no porque quiera serlo, sino porque estando triste como mucho y subo de peso. Ahora sólo quiero escapar de este lugar tan pronto como sea posible y como ahora tengo algo más que hacer junto con quererte; no será tan interminable como pensaba. Además, habiendo descubierto que somos tan pocos pseudoletrados en este lugar, no hay de que preocuparse más. 

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