lunes, 26 de noviembre de 2012

La falsedad y todo lo demás

Es olvidar cómo escribir, cómo hablar. Es ver a tu perro y decirle con una risita que no te mueras, perro.
Es la procrastinación de la verdaderez y el dormir 23 horas al día. Llorar por tus sonrisas y sufrir por no decirte una sonrisa. Es creer saber qué va a pasar y no alegrarse cuando no es. Es fingir no saber nada y saber que sabes poco menos que eso. Pero eres poco más que mierda. Es toma mi cuerpo que no me duele ya no siento. Luego suena el cu-cu y ya no estás acostumbrado a él. No me hables del tiempo.
Veo la comida y no sé si tengo hambre. Has estado por años englutiendo cosas que se transforman, se unen, te construyen y te dan largo y ancho. No somos nada más. No soy nada más. Es pensar que crees recordar que sabías que iba a acabar mal. Es no importarte comerte un animal porque todos nos morimos y ya.

ya no me gusta escribir, antes era como periodismo soliloquial, pero ahora es como prensa amarillista, hiperreal.

Es no poder decirte que no eres tú, carajo, que soy yo.

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